
Santo Domingo.- Los ojos se les brotaban, las venas de su garganta se les marcaban violeta, sus cuerpos se desvanecían sin siquiera alcanzar un suspiro. Ni siquiera podían moverse, y todas estaban de pie. Sólo gritaban y agitaban los brazos. Eran mujeres felices.
Fue una pasión violenta la que "Romeo" desató en su Julieta: la República Dominicana. Pero él solo no pudo calmarla: necesitó de sus tres compañeros y de la sorpresiva aparición de Wisin & Yandel para dirigir el éxtasis hacia su consumación en el cansancio. De todos modos, el agotamiento pareció inalcanzable. En las tres horas de show que este grupo de bachata neoyorquino ofreció ayer, sábado, en el Estadio Olímpico, en la Capital, los ánimos jamás bajaron.
El concierto prosiguió con los números incluidos en la gira que acaban de terminar en Estados Unidos, The Last. La única diferencia fue que los miembros del grupo se veían más animados, además de que "jugaban" a cada rato con el público haciéndole bromas e improvisaban versos de amor a Quisqueya en varios temas, o extendían otros cuando se les era solicitado a gritos o a coros de las estrofas iniciales.
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